“El boxeo es una celebración de la religión perdida de la masculinidad, y resulta aún más incisivo por haber sido perdido.”
Joyce Carol Oates es una escritora estadounidense prolífica, autora de novelas, cuentos, obras de teatro, editora y crítica. Desde 1978 enseña escritura creativa en la Universidad de Princeton y ha publicado también bajo los seudónimos Rosamond Smith y Lauren Kelly.
1938
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Significado
La liturgia del ring
El cuadrilátero se presenta como un culto donde se encarnan atributos que alguna vez definieron lo masculino: riesgo, resistencia y una estética del combate. Oates coloca ese espectáculo como una forma ritualizada de identidad; la violencia regulada y la performance de fuerza funcionan como símbolos religiosos sustitutos. Al provenir de alguien que ha explorado la violencia privada y pública, la observación gana agudeza: el boxeo no solo muestra atributos, los consagra dentro de un ritual público que recuerda lo que se ha ido perdiendo.Nostalgia, visibilidad y peligro
Que ese rito resulte más cortante porque ha dejado de ser hegemónico señala una nostalgia social por certezas de género. La práctica se vuelve espejo y mercancía: algunos hallan en ella comunidad y orden, otros detectan explotación y mitificación de la agresión. La cita sugiere, por tanto, una ambivalencia ética y cultural: el regreso simbólico de viejos modelos de masculinidad arroja luz sobre tensiones contemporáneas y obliga a evaluar qué se celebra y a qué precio.Frases relacionadas
“No somos tan materialistas ni tan conscientes como pensamos. En este momento nuestras supersticiones están ocultas, pero a veces salen a la superficie en forma de delitos sexuales extraños y misas negras.”
“Algunos de los peores actos de violencia en el mundo actual no ocurren en los campos de batalla, sino entre grupos religiosos y étnicos que no están separados; suceden justo en medio, entre personas que comparten mucho y tienen mucho en común.”
“El asesino sonríe pálidamente en el vino, El horror de la muerte atenaza a los enfermos. Escoriada y desnuda, la monja reza ante la agonía del Salvador en la cruz. La madre canta suavemente en el sueño. Pacíficamente el niño mira la noche con ojos completamente veraces. En el burdel resuena la risa. A la luz de la vela, abajo en el sótano el muerto pinta con mano blanca un silencio risueño en la pared. El durmiente aún susurra.”
“La verdad psicológica fundamental no es que ningún hombre sea un héroe para su ayuda de cámara. La verdad psicológica fundamental, el fundamento del Cristianismo, es que ningún hombre puede ser un héroe para sí mismo.”
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