“En el fondo, hay que reconocer que la historia no es selectiva, también es discriminatoria, toma de la vida lo que le interesa como material socialmente aceptado como histórico y desprecia el resto, precisamente donde tal vez se podría encontrar la verdadera explicación de los hechos, de las cosas, de la puta realidad. En verdad os diré, en verdad os digo que vale más ser novelista, ficcionista, mentiroso.”

José Saramago
José Saramago

Escritor portugués.

1922 – 2010

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Significado

La Historia Como Acto de Censura

Saramago cuestiona la pretensión de objetividad que rodea la historiografía. Los historiadores no descubren la verdad: la construyen mediante selecciones deliberadas. Eligen qué eventos merecen registro, qué vidas importan, qué detalles son relevantes. Este filtrado deja fuera precisamente aquello que podría explicar verdaderamente cómo funcionan las sociedades: los comportamientos cotidianos, los secretos privados, los motivos no confesables, las grietas donde se revela la humanidad real.

La Ficción Como Honestidad

Al privilegiar la novela sobre la historia, el escritor portugués no busca elogiar la mentira, sino apuntar hacia una verdad diferente. El novelista admite su arbitrariedad, juega con los hechos, inventa motivaciones. Paradójicamente, esta libertad le permite acercarse más a lo humano que cualquier documento archivado. Mientras la historia nos ofrece narrativas limpias y moralizantes, la ficción nos confronta con ambigüedades, contradicciones y profundidades que la vida realmente posee.

Implicación Final

La cita desafía nuestra confianza ingenua en lo que leemos como "verdad histórica". Sugiere que necesitamos simultáneamente ambas: el rigor documental y la imaginación transgresora, porque juntas acaso se aproximen a eso esquivo que llamamos realidad.

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