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Significado
Sobre la vanidad y el ridículo
La autoalabanza suele provocar la risa ajena, y esa mueca contiene más gravedad que simple burla. La risa expone una fractura entre la intención del hablante y la lectura social de sus palabras: quien se presenta como superior pierde credibilidad y, con ella, la posibilidad de ser tomado en serio. Esa caída produce tristeza porque revela soledad moral, una autoimagen frágil que depende de aplausos externos.
Milton y la ética del discurso público
Milton escribió en un tiempo de intensos conflictos religiosos y políticos, donde la reputación y el poder retórico tenían consecuencias reales. Su observación funciona como admonición sobre el uso de la palabra: la exaltación propia sin humildad ni coherencia conduce al desprestigio, no solo al escarnio. La lección permanece vigente: el discurso público exige responsabilidad y congruencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Frases relacionadas
“Yo soy un hombre de gustos sencillos: siempre me conformo con lo mejor”
“La moda es una forma de fealdad tan intolerable que tenemos que cambiarla cada 6 meses”
“La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee”
“Cínico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada.”
Más frases de John Milton
“¿Qué tiene que ver la noche con dormir?”
“No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino.”
“La juventud anuncia al hombre como la mañana al día.”
“En un mundo de fugitivos el que transita el justo camino, parece huir.”
“Más vale reinar en el Infierno, que servir en el Cielo.”