Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
Los celos como enfermedad del espíritu
Dryden compara los celos con la ictericia, una enfermedad que tiñe la piel de amarillo y distorsiona la visión del mundo. La metáfora es precisa: así como la ictericia hace que todo se vea teñido de ese color enfermizo, los celos colorean cada situación, cada gesto, cada palabra ajena con tonos de sospecha y amenaza. No se trata de una emoción pasajera, sino de una dolencia que infesta la percepción, convirtiendo la realidad en un espejo deformado donde solo vemos traición potencial.
El daño silencioso
Lo perturbador de esta comparación radica en que ambas enfermedades actúan desde adentro. La ictericia revela un hígado dañado; los celos revelan un alma deteriorada por la inseguridad y la desconfianza. Quien padece celos no solo lastima a otros, sino que se envenena a sí mismo con narrativas falsas. La emoción consume recursos mentales en vigilancia constante, generando un sufrimiento que la persona afectada muchas veces carga en soledad, sin poder articular claramente qué la atormenta.
Implicaciones prácticas
Reconocer los celos como enfermedad abre una perspectiva diferente: requieren atención, no justificación. No son prueba de amor profundo, sino síntomas de miedos internos que merecen exploración honesta.
Frases relacionadas
Más frases de John Dryden
“La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.”
“Toda la felicidad que la humanidad puede alcanzar, está, no en el placer, sino en el descanso del dolor.”
“El amor es la más noble flaqueza del espíritu.”
“Los defectos, como las pajas, sobrenadan en la superficie; el que quiere encontrar perlas, debe sumergirse.”