“El odio crece hasta volverse insolencia cuando deseamos sobrepasar al resto de la humanidad e imaginamos que no pertenecemos al común de la gente.”
Teólogo francés cuyo pensamiento y escritos sobre la Reforma Protestante influyeron profundamente en la teología cristiana y dieron origen a la tradición calvinista.
1509 – 1564
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Significado
Desde la soberbia personal
Calvino describe cómo el rencor se convierte en insolencia cuando alguien se coloca por encima del resto, creyéndose distinto del común de la gente. Esa postura mezcla orgullo y deshumanización: al separarse moralmente, el individuo justifica desprecio y actitudes dominantes. La hostilidad deja de ser solo emoción y pasa a ser una afirmación de superioridad que reclama impunidad frente a las normas compartidas.
Alcances sociales y teológicos
La reflexión nace en un contexto teológico del siglo XVI donde ideas sobre elección y culpa podían modelar comportamientos colectivos; sentir que uno pertenece a una categoría superior facilita humillar o excluir al otro. En la actualidad reaparece en formas laicas —elitismos, sectarismos, discursos excluyentes— y su efecto es concreto: se debilitan la empatía y la responsabilidad comunitaria, y se abren puertas a la injusticia organizada.
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“La ambición no hermana bien con la bondad, sino con el orgullo, la astucia y la crueldad.”
“Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde.”
“El egoísta sería capaz de pegar fuego a la casa del vecino para hacer freir un huevo.”
“Manténgase alejado de las personas que intentan menospreciar sus ambiciones. Las personas pequeñas siempre hacen eso, pero lo realmente grandioso te hace sentir que tú también puedes ser grandioso.”
Más frases de John Calvin
“Todas las bendiciones que disfrutamos son depósitos divinos que hemos recibido con la condición de que las repartamos entre los demás.”
“Que esta sea nuestra regla de buena voluntad y ayuda: siempre que podamos asistir a otros debemos comportarnos como administradores que algún día darán cuenta de sí mismos.”
“No dejemos de esforzarnos al máximo para que podamos avanzar sin cesar por el camino del Señor; y no desesperemos por la pequeñez de nuestras obras. Aunque no lo logremos, nuestro trabajo no se pierde si este día supera al anterior.”
“La única condición para el progreso espiritual es que permanezcamos sinceros y humildes. Tengamos presente nuestro fin; esforcémonos por alcanzar nuestra meta. No nos entreguemos al orgullo ni a nuestras pasiones pecaminosas.”
“Los vicios de los que estamos llenos los ocultamos cuidadosamente a los demás, y nos halagamos con la idea de que son pequeños y triviales; a veces incluso los abrazamos como virtudes.”