“Algunas guerras se han debido a los deseos de los gobernantes de poder y gloria, o a la venganza para acabar con la humillación de una derrota anterior.”
Fue un biólogo y político escocés, reconocido con el Premio Nobel de la Paz en 1949 por sus estudios sobre la nutrición.
1880 – 1971
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Significado
Ambición y revancha como motor bélico
La frase señala que muchas conflagraciones nacen de la búsqueda de poder y de la sed de prestigio personal, así como del deseo de ajustar cuentas tras una afrenta anterior. John Boyd Orr, conocido por su trabajo en salud pública y como premio Nobel de la Paz, formuló esa idea desde la experiencia de quien observó cómo decisiones de élites políticas pueden convertir rivalidades en conflicto abierto. Aquí hay una lectura clara: la guerra no siempre brota de inevitabilidades geográficas o económicas, sino de pulsiones humanas concretas.Costes y responsabilidades compartidas
Si los motivos son ambición y revancha, las implicaciones son prácticas y morales: el sacrificio de vidas y recursos responde a cálculos que podrían haberse evitado mediante límites institucionales y alternativas diplomáticas. Reconocer esas motivaciones ayuda a diseñar frenos —leyes, opinión pública, organizaciones internacionales— que reduzcan la capacidad de líderes para traducir orgullo y rencor en destrucción. La reflexión exige, además, responsabilizar a quienes gobiernan por las consecuencias previsibles de sus deseos.Frases relacionadas
Más frases de John Boyd Orr
“Cuando el tejido de la sociedad es tan rígido que no puede cambiar lo suficientemente rápido, los ajustes se logran mediante el malestar social y las revoluciones.”
“Cuando la Revolución Industrial del siglo XIX trajo un rápido aumento de la riqueza, la demanda de los trabajadores de una parte equitativa de la riqueza que creaban se concedió solo después de disturbios y huelgas.”
“En los últimos cinco o seis mil años, los imperios, uno tras otro, han surgido impulsados por guerras de conquista y han caído por una revolución interna o un ataque externo.”
“El aumento del territorio y del poder de los imperios mediante la fuerza de las armas ha sido la política de todas las grandes potencias, y siempre ha sido posible obtener la aprobación de su religión de Estado.”
“Nuestra civilización se encuentra ahora en la etapa de transición entre la edad de los imperios en guerra y una nueva era de unidad y paz mundial.”