“El glamour no puede existir sin la envidia social; la envidia personal es una emoción común y generalizada.”
John Berger fue un crítico de arte, pintor y escritor inglés, autor de la novela G. —galardonada con el Booker Prize— y del influyente ensayo y serie "Modos de ver" sobre la crítica y la historia del arte.
1926 – 2017
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Significado
Glamour como máquina de comparación
Berger sostiene que el glamour vive de la envidia colectiva: su fuerza aparece cuando la admiración se transforma en deseo competitivo. Esa emoción íntima y extendida articula modelos a seguir, marcas de estatus y una economía simbólica donde la visibilidad equivale a poder. La fascinación por una imagen no es neutral; crea distancia entre quien mira y quien es mirado y depende de la mirada ajena y del deseo que ésta despierta.
Consecuencias para la mirada y la vida social
Visto desde su crítica a la cultura visual, ese mecanismo se inscribe en prácticas mediáticas y comerciales que amplifican la comparación. Alimenta aspiraciones y consumo, pero también reproduce jerarquías, resentimientos y formas de alienación. Admitir que la envidia opera simultáneamente como impulso personal y como motor social obliga a repensar la responsabilidad en la representación y el costo humano de la apariencia.
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“He visto a estrellas de rock agonizar porque otro artista tiene muchos más 'me gusta' en Facebook y más seguidores en Twitter que ellas.”
“Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.”
“Cualquiera puede hacer una cosa, el mérito está en hacer creer al mundo que uno lo ha hecho.”
“Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.”
Más frases de John Berger
“Cuando leemos una historia, la habitamos”
“Estar desnudo es ser uno mismo”
“Pintaste a una mujer desnuda porque disfrutabas mirándola, le pusiste un espejo en la mano y llamaste al cuadro “Vanidad”, condenando así moralmente a la mujer cuya desnudez habías representado para tu propio placer”
“Una mujer debe vigilarse a sí misma continuamente. Casi continuamente la acompaña su propia imagen de sí misma. Mientras camina por una habitación o llora por la muerte de su padre, apenas puede evitar imaginarse caminando o llorando. Desde la más tierna infancia se le ha enseñado y persuadido a examinarse a sí misma continuamente”
“Que nos encontremos con un cristal o un hermoso campo de amapolas nos hace sentir menos solos, más profundamente insertados en la existencia de lo que una sola vida nos haría creer.”