“Lectores ordinarios, perdonad mis paradojas: hay que hacerlas cuando se reflexiona; y, aunque diga cualquier cosa, prefiero ser un hombre de paradojas que un hombre de prejuicios.”

Jean Jacques Rousseau
Jean Jacques Rousseau

Filósofo francés.

1712-1778

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Significado

La provocación del pensador

Rousseau dirige su voz a lectores comunes y admite deliberadamente una estrategia incómoda: emplear paradojas como instrumento de reflexión. Esa elección plantea la tensión entre ideas que chocan con la opinión corriente y las creencias no examinadas, las prejuicios. Situada en el clima crítico de la Ilustración, la frase funciona como manifiesto estilístico y ético: la paradoja es herramienta para revelar supuestos ocultos, mientras que el prejuicio clausura la indagación.

Consecuencias para la actitud intelectual

Sostener que es preferible ser un defensor de contradicciones que un prisionero de creencias fijas implica exigir valentía intelectual. La postura reclama disponibilidad a contradecir lo familiar, a poner a prueba convicciones y a aceptar la incomodidad del pensamiento. En lo político y moral esto abre espacio para cuestionar instituciones y costumbres que se sostienen por rutina más que por examen racional.

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