“Si nuestro Creador ha provisto tan generosamente para nuestra existencia aquí, que no es más que momentánea, y para nuestras necesidades temporales, que pronto serán olvidadas, ¿cuánto más habrá hecho por nuestro disfrute en el mundo eterno?”
Clérigo y teólogo estadounidense, figura central del movimiento universalista conocido por sus sermones y escritos que promovieron la doctrina de la salvación universal.
1771 – 1852
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Significado
Sobre la generosidad divina
Ballou parte de una observación sencilla: si la Providencia cubre con abundancia una existencia breve y necesidades pasajeras, cabe esperar que su obra para la vida que perdura sea aún mayor. Ese razonamiento por grado apela a la coherencia del carácter divino: la generosidad que se muestra aquí no sería arbitraria ni limitada a lo inmediato. En el marco del universalismo del siglo XIX, la afirmación busca desplazar el temor escatológico hacia una confianza en un futuro eterno orientado al bienestar y la plenitud.Consecuencias para la esperanza y la conducta
La consecuencia práctica es doble. Por un lado, ofrece consuelo y una ética de confianza ante la fragilidad humana; por otro, plantea una exigencia moral: creer en un bien mayor debería impulsar obras coherentes con esa esperanza, no pasividad. Históricamente, la frase funciona como respuesta teológica contra la condena punitiva y como estímulo a imaginar la salvación como continuidad de la benevolencia presente.Frases relacionadas
“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.”
“Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.”
“Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos.”
“Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.”
Más frases de Hosea Ballou
“La humanidad, en conjunto, está progresando, y la filantropía mira hacia el futuro con esperanza.”
“La educación comienza en la rodilla de la madre, y cada palabra pronunciada al alcance del oído de los niños pequeños contribuye a la formación del carácter.”
“Hay un criterio inevitable para juzgar la fe religiosa en asuntos doctrinales: ¿puedes reducirla a la práctica? Si no, no tengas nada de ella.”
“La verdadera felicidad es bastante barata; sin embargo, cuánto pagamos por su falsificación.”
“El odio es un castigo que uno se inflige a sí mismo.”