“A las personas tristes les gusta lo feliz, y a las felices lo triste; al de pensamiento rápido le agrada lo tranquilo, y al despreocupado lo concurrido y laborioso.”
Poeta lírico y satírico romano (Quinto Horacio Flaco), protegido de Mecenas. Autor de las «Odas», las «Sátiras», las «Epístolas» y el «Arte poética», acuñó tópicos como el «carpe diem» y el «beatus ille».
65 AC – 8 AC
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Significado
Aprecio por el contrapeso
Horacio, poeta romano del siglo I a. C., describe con concisión cómo la preferencia humana tiende a buscar lo que falta en su ánimo: quien vive la tristeza se siente atraído por lo alegre, y el que goza busca lo melancólico; el espíritu veloz anhela calma, el despreocupado busca la multiplicidad de la actividad. Esa observación apunta a una dinámica de contraste: la mirada humana se afina frente a lo opuesto, no por capricho, sino por curiosidad y deseo de completar la propia experiencia. El gusto funciona como un mecanismo de equilibrio entre estados internos.
Consecuencias para la vida y el arte
La idea tiene alcance práctico: en relaciones y en estética, la tensión entre polos crea interés y aprendizaje; parejas, amistades y obras ganan profundidad cuando contienen elementos contradictorios. También contiene una advertencia implícita: alternar siempre hacia lo contrario puede devenir evasión y fragmentación de la identidad. En la vida cotidiana convive, por tanto, la búsqueda de contraste y la necesidad de sostener coherencia.
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“Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.”
“¿Qué felicidad no tiene algo de pena?”
“Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.”
“La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.”
Más frases de Horacio
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“¿Quién es libre? El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus apetitos y desprecia los honores del mundo, que confía exclusivamente en sí mismo y que ha redondeado y pulido las aristas de su carácter”
“La palabra una vez hablada, vuela y no torna”
“Lo que hace falta es someter a las circunstancias, no someterse a ellas”