“Todas las leyes humanas se alimentan de la ley divina.”

Heráclito de Efeso
Heráclito de Efeso

filósofo griego

540 AC-470 a. C.

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Significado

El fundamento divino del orden humano

Heráclito sugiere que las normas que rigen las sociedades no emergen de la voluntad arbitraria de los gobernantes, sino que brotan de un principio superior y universal. Para el filósofo efesio, existe un logos cósmico, una razón ordenadora que permea la realidad. Las leyes humanas, cuando son justas, simplemente reflejan y materializan esa estructura fundamental del universo. Sin esta conexión con lo divino, las normas serían meros acuerdos convencionales, carentes de autoridad moral genuina.

Implicaciones para la política y la ética

Esta idea tiene consecuencias profundas: implica que la legitimidad de una ley depende de su alineación con un orden superior, no de quién la dicte. Un tirano puede promulgar decretos, pero estos carecen de verdadera legalidad si violentan esos principios universales. La cita desafía el positivismo jurídico moderno, que separa derecho y moral. Para Heráclito, ambos están entrelazados.

Relevancia contemporánea

Hoy, cuando cuestionamos leyes injustas, frecuentemente apelamos a valores universales: dignidad, libertad, justicia. Aunque no usemos lenguaje religioso, operamos bajo la lógica heraclítea: reconocemos que hay criterios que trascienden el texto legislativo.

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