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Significado
El primado de la conciencia
Amiel plantea una jerarquía provocadora: cuando la realidad objetiva choca con nuestras convicciones morales, debemos elegir seguir la brújula ética interna. No se refiere a ignorar la realidad, sino a reconocer que nuestra responsabilidad moral transcende lo meramente factual. Un médico que atiende a un enemigo, un abogado que defiende al perseguido, una persona que ofrece refugio: todos ellos priorizan el imperativo moral sobre lo que el mundo material o político demanda.
Implicaciones y riesgos
Esta postura dota de dignidad a la desobediencia civil y el coraje moral, pilares de movimientos por justicia. Sin embargo, abre una grieta peligrosa: la conciencia puede justificar cualquier cosa. ¿Quién arbitra cuándo esa brújula interna es legítima y cuándo es solo convicción egoísta? La historia muestra fanáticos dispuestos a cometer atrocidades convencidos de su rectitud moral. Amiel confía en que la conciencia auténtica opera con rigor; quizá subestimó nuestra capacidad para autoengañarnos con virtuosismo.
Frases relacionadas
“Nunca hay que pactar con el error, aun cuando aparezca sostenido por textos sagrados.”
“Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.”
“La conciencia vale por mil testigos.”
“Nuestra conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón.”
Más frases de Henry F. Amiel
“Mil cosas avanzan. Novecientas noventa y nueve retroceden. Esto es el progreso”
“Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.”
“El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide.”
“El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón.”
“Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.”