Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
La paradoja del conocimiento
Thoreau sugiere una inversión provocadora: el método científico, con su rigor y humildad ante los hechos, contiene más espíritu contemplativo que muchas prácticas religiosas formales. La ciencia exige cuestionamiento constante, admisión de ignorancia y revisión de creencias. La religión institucional, por el contrario, frecuentemente se anclaba en doctrinas inmutables y autoridades incuestionables. El filósofo americano observa que quien estudia la naturaleza experimenta asombro genuino, mientras que quien sigue dogmas sin reflexión carece de esa búsqueda honesta.
Implicaciones contemporáneas
Esta afirmación no propone elegir ciencia sobre espiritualidad, sino cuestionar cómo practicamos ambas. Una religión viva requiere pensamiento crítico; una ciencia verdadera exige capacidad de maravillarse. Thoreau escribía en el siglo XIX, época donde la rigidez religiosa y el cientificismo coexistían. Hoy, su observación mantiene relevancia: nos recuerda que la autenticidad intelectual importa más que las etiquetas, y que el dogmatismo puede habitar cualquier ámbito del pensamiento humano.
Frases relacionadas
“La religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión estaría coja también.”
“Lo más incomprensible del Universo es que sea comprensible”
“Para hacer una tarta de manzana primero tienes que crear un universo”
“La clonación no es ni buena ni mala. Puede ser ambas cosas a la vez. Por eso será siempre un tema tan polémico”
Más frases de Henry David Thoreau
“¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!”
“Las cosas no cambian, cambiamos nosotros”
“Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse”
“Gracias a Dios, el hombre no puede volar y llenar de basura el cielo como ha hecho con la Tierra”
“Nueve décimas partes de la sabiduría provienen de ser juicioso a tiempo”