“Hay que esperar cuando se está desesperado, y andar cuando se espera.”

Gustave Flaubert
Gustave Flaubert

escritor francés

1821-1880

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Una paradoja sobre la acción y la paciencia

Flaubert propone una inversión de lo que esperaríamos intuitivamente. Cuando la desesperación nos paraliza, cuando todo parece perdido, el impulso es actuar frenéticamente. Sin embargo, el autor sugiere que precisamente entonces debemos contenernos y esperar. La paradoja gana sentido si consideramos que la desesperación nubla el juicio, y cualquier acción tomada desde ese estado tiende a empeorar las cosas. La espera forzada permite que las emociones se asienten y que emerja la claridad.

Por el contrario, cuando confiamos en que algo sucederá, cuando mantenemos la esperanza, tendemos a quedarnos inmóviles esperando que el resultado llegue solo. Aquí radica el verdadero error: la esperanza requiere trabajo, movimiento, construcción activa del futuro deseado. Flaubert critica tanto el activismo impulsivo como la pasividad esperanzada, ubicando la sabiduría en el equilibrio opuesto al instintivo.

Esta reflexión tiene raíces profundas en la experiencia humana. Para quien enfrenta fracasos, deudas o crisis personales, la tentación de actuar desesperadamente es real y peligrosa. Reconocer cuándo pausar y cuándo avanzar se convierte en una habilidad fundamental para vivir con mayor coherencia.

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