“Todas las leyes morales no son más que declaraciones de que ciertos tipos de acciones tendrán un buen efecto.”
Filósofo británico clave en el desarrollo de la filosofía analítica contemporánea, conocido por sus aportes a la teoría ética y por defender el realismo filosófico. Enseñó en la Universidad de Cambridge y destacó por su insistencia en la claridad y el rigor conceptual.
1873 – 1958
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Significado
Sobre la función de las normas morales
Moore plantea que las reglas éticas operan como afirmaciones acerca de efectos previstos: una norma dice que al obrar de cierta manera ocurrirá un buen resultado. Situado en la tradición analítica y en su Principia Ethica, esta mirada desplaza la atención desde la mera formulación normativa hacia la consecuencia práctica de la acción. Al mismo tiempo, Moore mantiene una prudencia filosófica respecto al término "bueno"; no lo reduce a propiedades naturales, por lo que la propuesta combina un enfoque pragmático con la insistencia en un valor indefinible.Implicaciones para la reflexión moral
Tomar las normas como predicciones cambia cómo se justifican: la evidencia empírica y la evaluación de resultados ganan peso frente a apelaciones puramente abstractas. Eso facilita comparar sistemas éticos por eficacia, pero también expone tensiones: algunos valores pueden resistir traducción en consecuencias cuantificables. La frase obliga a preguntarse cuándo una norma merece confianza por sus efectos y cuándo el juicio moral requiere algo más que cálculo.Frases relacionadas
Más frases de George Edward Moore
“El estudio de la Ética sería, sin duda, mucho más simple, y sus resultados mucho más “sistemáticos”, si, por ejemplo, el dolor fuera un mal de exactamente la misma magnitud que el placer es un bien; pero no tenemos ninguna razón para suponer que el Universo sea tal que las verdades éticas deban mostrar este tipo de simetría...”
“Ahora puedo probar, por ejemplo, que existen dos manos humanas. ¿Cómo? Alzando mis dos manos y diciendo, mientras hago cierto gesto con la mano derecha, «Aquí hay una mano», y añadiendo, al hacer cierto gesto con la izquierda, «y aquí hay otra». Y si, al hacer esto, he probado ipso facto la existencia de cosas externas, verán todos que también puedo hacerlo ahora de muchas otras maneras: no hay necesidad de multiplicar los ejemplos.”
“Está lloviendo pero no creo que lo esté.”
“La fe sale por la ventana cuando la belleza entra por la puerta.”
“Un gran artista está siempre delante de su tiempo o detrás de él.”