“Aún no he conocido al oficial del ejército que, en tiempo de paz sin perturbaciones, deseara una guerra con los indios.”
Militar estadounidense célebre por su liderazgo en las guerras indias del siglo XIX, recordado por su audacia y por morir en la batalla de Little Bighorn.
1839 – 1876
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Significado
Actitud frente al conflicto
Custer plantea, con cierta ironía, que un oficial formado no anhela peleas cuando la calma impera. La frase sugiere una ética profesional: la guerra aparece como fracaso de la política y de la convivencia, no como objetivo buscado por el militar. Es una observación sobre la prudencia y el deber de quienes conocen su oficio, donde la violencia es carga y riesgo, no fuente de prestigio.Contexto e implicaciones
Situada en las guerras fronterizas del siglo XIX, la idea adquiere ambivalencia: los oficiales podían preferir paz, pero la presión de colonos, políticos y la lógica expansionista empujaba al choque. En el caso del hablante, esa distancia entre prudencia y acción terminó en contradicciones trágicas. La reflexión obliga a pensar en cómo decisiones colectivas convierten la reluctancia profesional en conflicto real y en quién sufre las consecuencias.Frases relacionadas
Más frases de George Armstrong Custer
“La apertura de una campaña contra los indios es la señal para la retirada de todos los privilegios y disfrutes, tales como licencias de ausencia, visitas de amigos del Este, cacerías y fiestas de placer de toda clase.”
“El recibimiento desde el Este de todos los lujos y delicias para la mesa y de toda la literatura corriente, así como los numerosos ferrocarriles que se están construyendo en el Oeste, particularmente los dos Pacíficos, que facilitan su adquisición, cesa; y no sólo el soldado raso sino el oficial queda limitado en su mesa a una porción mediocre de la ración ordinaria.”
“¿Es probable o razonable que estos objetos y resultados, los principales generalmente, en cuanto al ejército como individuos concierne, sean considerados suficientes para hacer que oficiales o soldados «ansíen provocar una guerra con los indios»?”
“Al contrario, el ejército es el mejor amigo del indio, siempre que éste desee mantener la amistad.”
“Es agradable en todo momento, y siempre interesante, que un poblado de indios pacíficos sitúe sus tiendas cerca de nuestros puestos fronterizos o campamentos.”