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Significado
El resguardo íntimo
Bachelard, en La poética del espacio, sitúa la casa como un recinto de imaginación: un lugar que sostiene la fantasía cotidiana y protege la mente que sueña. La idea no se refiere únicamente a paredes físicas, sino a la experiencia subjetiva del habitar; el domicilio ofrece continuidad, silencio y pequeñas ceremonias que permiten que la imaginación prospere. La casa funciona así como una condición de posibilidad para el sueño vigilante, ese fluir interior que precisa de ritmo y privacidad.Implicaciones para pensar lo doméstico
Tomar en serio esa imagen cambia cómo valoramos los espacios: el diseño, los recuerdos y los objetos se vuelven coautores de la vida interior. Desde una mirada fenomenológica, el hogar no es fondo neutro sino actor que facilita estados mentales, fomenta la memoria y contiene vulnerabilidades. Pensar la casa como amidanza del soñar implica revalorizar la intimidad y reconocer que el espacio cotidiano modela la creatividad y el reposo emocional.Frases relacionadas
“La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.”
“El futuro depende, en gran parte, de la familia, lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz.”
“Es muy dulce ver llegar la muerte mecido por las plegarias de un hijo.”
“Una familia feliz no es sino un paraíso anticipado.”
Más frases de Gastón Bachelard
“La ciencia es la estética de la inteligencia”
“¿Acaso el sueño no es el testimonio del ser perdido, de un ser que se pierde, de un ser que huye de nuestro ser, incluso si podemos repetirlo, volver a encontrarlo en su extraña transformación?”
“La primera tarea del poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar.”
“Nuestra vida está tan llena que actúa cuando no hacemos nada.”
“Nos consolamos reviviendo recuerdos de protección. Algo cerrado debe conservar nuestros recuerdos, mientras que les deja su valor original como imágenes. Los recuerdos del mundo exterior nunca tendrán la misma tonalidad que los del hogar y, al recordar estos recuerdos, sumamos a nuestra tienda de sueños; nunca somos historiadores reales, sino siempre casi poetas, y nuestra emoción tal vez no sea más que una expresión de una poesía que se perdió.”