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La justicia fiscal según Jovellanos
El pensador ilustrado español plantea una jerarquía moral en la tributación: los impuestos deben gravar aquello que sobra después de satisfacer las necesidades vitales, nunca lo indispensable para vivir. Esta idea refleja una preocupación por proteger a las clases populares del empobrecimiento absoluto. Jovellanos escribía en el siglo XVIII, cuando la presión fiscal del Antiguo Régimen golpeaba desproporcionadamente a campesinos y artesanos, quienes apenas conseguían cubrir su subsistencia.
La propuesta toca un dilema político fundamental: cómo financiar el Estado sin asfixiar la economía ni condenar al hambre a amplios sectores. Jovellanos creía que un sistema tributario sostenible debía permitir la acumulación de capital y la mejora material de la población. Solo así prosperaría la nación. Un impuesto sobre lo superfluo también incentiva la producción y permite que quien labore conserve los frutos básicos de su trabajo.
Hoy mantiene vigencia, aunque con matices. Las discusiones sobre qué es "necesario" versus "superfluo" varían según épocas y contextos. Su legado apunta hacia un principio duradero: una fiscalidad equitativa debe considerar la capacidad real de contribuir sin vulnerar la dignidad material de los ciudadanos.
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“La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie.”
“Los más ilustrados de entre los griegos sostenían que la esclavitud era justificable siempre que los amos fueran griegos y los esclavos bárbaros, pero el caso opuesto era contrario a la naturaleza.”
“El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.”
“Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos.”
Más frases de Gaspar Melchor de Jovellanos
“Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbuja de jabón, si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción.”
“Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo.”
“Amigo mío, la Naturaleza ha dado a cada hombre un estilo, como una fisonomía y un carácter. El hombre puede cultivarla, pulirla, mejorarla, pero cambiarla, no.”
“Las pasiones alteran momentáneamente la índole de los hombres, pero no la destruyen.”
“La ciencia es sin disputa el mejor, el más brillante adorno del hombre.”