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Significado
Dickinson y la "avaricia" de la amistad
La poetisa estadounidense revierte aquí el significado tradicional de la avaricia. Donde la moral convencional condena la acumulación como vicio, ella la reclama como virtud cuando se refiere a las amistades. El tono es deliberadamente irónico: solicita perdón por una "codicia" que, en realidad, representa un acto de valoración profunda. Dickinson, quien vivió gran parte de su vida en reclusión, entendía que coleccionar amigos era poseer algo genuinamente precioso, lejos de las riquezas materiales.
La intimidad como tesoro
La frase revela cómo la autora transformaba sus relaciones en un patrimonio emocional. Llamar "propiedad" a los amigos suena posesivo, pero dentro del contexto de su escritura íntima, significa reconocer la importancia irreemplazable de cada vínculo. Para Dickinson, estas conexiones eran tan valiosas que merecían ser guardadas, priorizadas, incluso defendidas.
Relevancia contemporánea
Hoy, cuando las amistades compiten con obligaciones y distracciones, la "avaricia" de Dickinson cobra sentido. Afirma que dedicar tiempo y energía a mantener amistades genuinas no es egoísmo, sino inversión consciente en lo que realmente importa.
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“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“Para un amante ya no hay amigos.”
“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.”
“La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.”
Más frases de Emily Dickinson
“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.”
“Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay.”
“¿Cambiar? Cuando lo hagan las colinas.”
“El éxito les parece lo más dulce a aquellos que nunca lo alcanzaron.”
“Si consigo impedir que un corazón se rompa, no habré vivido en vano.”