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Significado
Una pasión que no se domestica
Degas sugiere que el arte exige entrega total, casi violenta. A diferencia del matrimonio, acuerdo convencional y legítimo, la relación con la creación es rapto: involuntaria, arrebatadora, sin posibilidad de negociación. El pintor francés evoca el acto de ser tomado por la necesidad de crear, esa fuerza que no pide permiso ni respeta la vida ordenada. Llamarlo vicio amplifica esta idea: la obsesión artística consume recursos, tiempo, bienestar físico.
El contexto decimonónico de Degas acentúa la provocación. En una era que valoraba la estabilidad matrimonial y la profesión respetable, equiparar el arte a un vicio cuestionaba las jerarquías sociales. Una consecuencia clara emerge: quien pretende ser artista debe renunciar a cierta comodidad. No basta la intención; la obra exige sacrificio genuino. Esta frase rechaza la romántica imagen del artista feliz: plantea que la creación verdadera duele, transforma, daña.
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“Cuando estabas en el escenario, podías ser completamente abierto acerca de tus emociones, disfrutarlas y expresarlas de una manera que en la vida real no hacías.”
“El tiempo de la ilusión, entonces, no es sólo el hermoso momento de la pasión, sino que representa la zona artística en la que el poeta o el escritor de relatos debe ser libre para hacer lo mejor que pueda.”
“El pintor debe dar rienda suelta por completo a cualquier sentimiento o sensación que pueda tener y no rechazar nada que tienda a surgir de forma natural.”
“En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza”
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