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Significado
La coherencia entre palabra y obra
Confucio plantea una crítica incómoda sobre la integridad personal. Cuando alguien habla mejor de lo que actúa, genera una asimetría peligrosa: sus promesas superan sus capacidades reales, sus principios declarados contradicen sus comportamientos concretos. Un caballero, en la filosofía confuciana, debe ser íntegro, y esa integridad exige que la brecha entre lo que dice y lo que hace sea mínima. La vergüenza aquí funciona como brújula moral, señalando que existe un desfase que avergonzaría a cualquiera consciente de sus contradicciones.
Implicaciones prácticas
Esta idea trasciende la cortesía: apunta a la credibilidad y la confianza. Un líder, padre o amigo cuyas acciones distan de sus palabras pierde autoridad moral, no por hipocresía deliberada sino por negligencia. El mensaje sugiere que antes de hablar, conviene preguntarse si se está dispuesto a respaldar lo dicho con hechos. La prudencia, entonces, consiste en modular las palabras según lo que realmente se puede cumplir, no en prometer generosamente lo que no se entregará. La vergüenza actúa como prevención: quien la siente a tiempo evita compromisos vacíos.
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“Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.”
“Sería mucho mejor para nuestros distinguidos antepasados alabarles con menos palabras y con más acciones nobles.”
“La recompensa de una buena acción está en haberla hecho”
“La palabra es el espejo de la acción”
Más frases de Confucio
“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”
“Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”
“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes”
“Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro”
“Los cautos rara vez se equivocan”