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Significado
La paradoja del deseo según Colette
Colette, escritora francesa conocida por explorar la sensualidad sin tabúes, juega aquí con una tensión provocadora. Por un lado, sugiere que existe cierta uniformidad en las prácticas eróticas: los cuerpos tienen límites anatómicos, las dinámicas fundamentales se repiten. Sin embargo, la creatividad humana, el contexto emocional y la imaginación generan variaciones que superan lo que convencionalmente admitimos. La frase reconoce tanto la realidad biológica como la riqueza psicológica del deseo.
Entre lo convencional y lo oculto
El trasfondo de esta observación refleja la época de Colette: una sociedad donde ciertos temas permanecían ocultos bajo normas morales rígidas. La autora sugiere que la represión social empobrece el relato público sobre la sexualidad, ocultando la multiplicidad que existe en la práctica privada. No es una celebración de lo extremo, sino una reivindicación de la honestidad: la vida erótica es más diversa de lo que la moral permitida reconoce, aunque menos infinita de lo que la fantasía podría sugerir.
Frases relacionadas
“En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.”
“He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él.”
“Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.”
“El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.”
Más frases de Colette
“Soportaría gustosa una docena más de desencantos amorosos, si ello me ayudara a perder un par de kilos.”
“Cuando se es amado, no se duda de nada. Cuando se ama se duda de todo.”
“Una mujer disfruta con la certeza de acariciar un cuerpo cuyos secretos conoce y cuyas preferencias son sugeridas por el suyo propio.”
“Los viajes sólo son necesarios para las imaginaciones menguadas.”