Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
La inocencia como sustancia del primer amor
Disraeli identifica algo paradójico: lo que hace mágico el primer amor es precisamente nuestra ceguera ante su fragilidad. Mientras creemos que durará para siempre, experimentamos una intensidad emocional sin filtros ni defensas. La ignorancia no es debilidad aquí, sino condición necesaria. Sabemos intuitivamente que todo acaba, pero ese conocimiento permanece dormido, permitiéndonos entregar nos completamente. El primer amor brilla con esa luminosidad especial porque estamos dentro de él, sin la perspectiva que daría la distancia o la experiencia.
Una vez que comprendemos que el amor puede terminar, algo se quiebra irremediablemente. Los amores posteriores llevan cicatrices de esa comprensión. Nos protegemos más, dudamos, anticipamos el dolor. Disraeli apunta que el encanto reside en esa brevísima ventana donde la eternidad nos parece posible, donde no calculamos riesgos emocionales.
La implicación es incómoda: recuperar esa magia requeriría perder la sabiduría adquirida. Por eso el primer amor permanece único, no por ser el mejor, sino por ser el único vivido en estado de inocencia.
Frases relacionadas
Más frases de Benjamin Disraeli
“¡Confiamos demasiado en los sistemas, y muy poco en los hombres!”
“Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber”
“Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas”
“La ciencia es para el mundo moderno lo que el arte fue para el antiguo”
“El hombre sensato cree en el destino; el voluble en el azar”