“La juventud es un disparate; la madurez, una lucha; la vejez, un remordimiento.”

Benjamin Disraeli
Benjamin Disraeli

estadista británico

1804-1881

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Significado

La vida como ciclo de desaciertos, conflictos y culpas

Benjamin Disraeli sintetiza aquí las tres grandes fases de la existencia con una dureza deliberada. La juventud aparece marcada por la impulsividad y la falta de juicio; cometemos errores sin pesar sus consecuencias porque aún carecemos de la experiencia para calibrar nuestras acciones. La madurez, en cambio, trae consigo la responsabilidad: enfrentamos decisiones difíciles, competencias, compromisos que exigen esfuerzo constante. Finalmente, la vejez llega cargada de una mirada retrospectiva, donde nuestras omisiones y decisiones equivocadas adquieren un peso que la juventud desconocía.

La paradoja del aprendizaje tardío

Lo provocador de esta fórmula radica en que sugiere cierta inevitabilidad: cada etapa trae su carga específica sin poder evitarla completamente. No es un retrato pesimista por capricho, sino una observación sobre cómo la maduración nos arrebata inocencia y nos obliga a enfrentar las consecuencias reales de estar vivos. El remordimiento final no representa fracaso absoluto, sino el precio de haber existido plenamente: quien vive sin conflictos durante su madurez probablemente tampoco tendrá motivos reales para reflexionar.

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