“Hay muchos fariseos en la literatura así como en la religión, envueltos en los vestidos de la autoidolatría y haciendo de sus propias deficiencias el fundamento de su mayor complacencia. Hay muchos vagabundos ciegos por los campos ilimitados de la instrucción, que no descubren sino desnudez, nada más que esterilidad a su alrededor. Incluso la fertilidad no les ofrece atractivos; cuánto menos podrán comprender el poder de aquel benigno principio que hace brotar las aguas, frescas, puras y cristalinas, desde las mismas rocas del desierto.”