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Significado
Una lectura de Dumas sobre la fascinación
Alejandro Dumas, novelista del siglo XIX, recurre aquí a la metáfora del café para capturar esa cualidad de lo cautivador que permanece en la memoria. El insomnio funciona como símbolo de la obsesión, del pensamiento que no abandona la mente incluso cuando buscamos descanso. La comparación sugiere que el encuentro con una mujer memorable genera una inquietud duradera, una huella que trasciende el momento inicial.
Contexto y matices
La frase refleja la sensibilidad romántica de su época, aunque merece lectura cuidadosa. No propone una caracterización esencial de las mujeres, sino que ilustra cómo ciertos encuentros humanos dejan marca profunda. El café, bebida estimulante de lujo en ese período, amplifica la idea de algo que despierta los sentidos y la imaginación. Dumas probablemente apunta a la intensidad de conexiones genuinas sobre superficialidades.
Valor contemporáneo
Hoy la cita cobra sentido diferente: habla sobre cómo las personas significativas alteran nuestro mundo interior, generando preocupación creativa más que simple distracción. Trasciende el género para tratar sobre el impacto emocional y mental que produce el encuentro auténtico con otro ser humano.
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“El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho.”
“El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.”
“El amor físico es un instinto natural, como el hambre y la sed; pero la permanencia del amor no es un instinto.”
Más frases de Alejandro Dumas
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“La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas”
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“Cuando el amor desenfrenado entra en el corazón, va royendo todos los demás sentimientos; vive a expensas del honor, de la fe y de la palabra dada.”
“Si dais la impresión de necesitar cualquier cosa no os darán nada; para hacer fortuna es preciso aparentar ser rico.”