Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
La paradoja del recuerdo sobre la presencia
Casona plantea una inversión provocadora de valores: lo que permanece en la memoria supera a la persona física. Cuando alguien se va, lo que queda es una versión idealizada, editada, más pura que el original. El recuerdo no tiene defectos ni días malos. No comete errores ni decepciona. Es una construcción perfecta, congelada en momentos significativos, mientras que la persona real sigue siendo imperfecta, vulnerable, cambiante. Por eso la frase sugiere una verdad incómoda: ella ya tiene lo mejor de ti, capturado y protegido en su mente.
Las implicaciones desafían nuestra creencia de que la presencia física es lo más valioso. El recuerdo se vuelve más importante porque es intocable, porque no puede decepcionarse ni desvanecerse por fricciones cotidianas. Casona cuestiona si realmente se nos necesita por quiénes somos, o si lo que importa es la huella que dejamos. La cita toca una verdad melancólica: a veces somos más necesarios en la ausencia que en la cercanía, porque entonces dejamos de ser conflictivos y nos convertimos en algo puramente bueno.
Frases relacionadas
“En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado.”
“Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.”
“El tiempo saca a la luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor”
“El pasado tiene sus códigos y costumbres”
Más frases de Alejandro Casona
“No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa”
“Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.”
“Yo sé que la muerte no resuelve nada, que todos los problemas hay que resolverlos de pie.”
“Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió.”
“En el verdadero amor no manda nadie; obedecen los dos.”